El jengibre y la cúrcuma son, posiblemente, dos de las especias más beneficiosas para la salud, tanto que se han comparado con ciertos fármacos por sus efectos biológicos. Utilizadas desde hace siglos en la medicina tradicional asiática, su eficacia está hoy respaldada por numerosos estudios clínicos y ensayos controlados que avalan sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, digestivas, inmunomoduladoras e incluso neuroprotectoras.
Jengibre (Zingiber officinale): propiedades, compuestos activos y aplicaciones clínicas
La parte que se emplea del jengibre es su rizoma, que puede utilizarse fresco, deshidratado, en polvo o como extracto. Su componente bioactivo más estudiado es el gingerol, un compuesto fenólico responsable de su sabor picante y sus propiedades medicinales.
Beneficios más destacados del jengibre según la evidencia:
- Náuseas y vómitos: El jengibre es especialmente eficaz para reducir náuseas durante el embarazo, mareo por movimiento y efectos secundarios de la quimioterapia. Una revisión sistemática que incluyó 12 ensayos y más de 1.200 mujeres embarazadas demostró que entre 1,1 y 1,5 g/día reducen significativamente las náuseas sin efectos adversos relevantes (Viljoen et al., 2014).
- Osteoartritis y dolor: Su acción antiinflamatoria inhibe la producción de prostaglandinas. Diversos estudios han mostrado una reducción significativa del dolor y rigidez en pacientes con artrosis, comparable en algunos casos al uso de AINEs (Bartels et al., 2015).
- Función digestiva: Mejora el vaciado gástrico y alivia la dispepsia funcional. En un estudio con voluntarios sanos, 1,2 g de polvo de jengibre antes de las comidas aceleró el vaciado del estómago en un 50% (Wu et al., 2008).
- Síndrome metabólico y diabetes tipo 2: Dosis de 2 g diarios durante 12 semanas redujeron significativamente la glucemia en ayunas, hemoglobina glicosilada y marcadores inflamatorios en personas con diabetes tipo 2 (Mahluji et al., 2013).
- Colesterol y lípidos: Algunos ensayos clínicos sugieren una disminución del colesterol LDL y los triglicéridos tras la suplementación con jengibre (Shidfar et al., 2015).
- Dolor menstrual (dismenorrea): Estudios en mujeres han encontrado que 1 g diario de jengibre durante los primeros días del ciclo tiene una eficacia comparable al ibuprofeno para reducir el dolor (Ozgoli et al., 2009).
- Actividad antimicrobiana: El jengibre inhibe el crecimiento de bacterias patógenas, incluidas aquellas implicadas en infecciones orales como la gingivitis y la periodontitis (Park et al., 2008).
- Función cognitiva y envejecimiento cerebral: Algunos estudios preliminares en mujeres de mediana edad muestran una mejora en la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento tras consumir extracto de jengibre (Wattanathorn et al., 2011).
Cúrcuma (Curcuma longa): el oro antiinflamatorio de la naturaleza
La cúrcuma, conocida por dar color al curry, debe sus efectos terapéuticos a la curcumina, su principio activo más potente. Esta sustancia ha sido ampliamente estudiada por su capacidad para modular múltiples vías moleculares relacionadas con la inflamación, el estrés oxidativo, la neurogénesis y la salud cardiovascular.
Efectos clínicamente relevantes de la cúrcuma:
- Inflamación crónica: La curcumina bloquea la activación de NF-κB, un complejo proteico implicado en muchas enfermedades inflamatorias crónicas. En ensayos clínicos ha demostrado eficacia similar a algunos fármacos antiinflamatorios sin producir efectos secundarios relevantes (Jurenka, 2009).
- Artritis reumatoide: En un estudio con 45 pacientes, 500 mg de curcumina al día fueron más efectivos que 50 mg de diclofenaco en la reducción del dolor y la inflamación articular, sin causar efectos gastrointestinales (Chandran & Goel, 2012).
- Antioxidante dual: Neutraliza radicales libres directamente y aumenta la actividad de enzimas antioxidantes endógenas como la superóxido dismutasa (SOD) o la catalasa (Rahmani et al., 2018).
- Salud cerebral y neuroplasticidad: Eleva los niveles de BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), lo que favorece la formación de nuevas neuronas y se ha asociado con mejoras en trastornos como el Alzheimer y la depresión. En un ensayo clínico, fue tan eficaz como fluoxetina en el tratamiento de la depresión mayor (Sanmukhani et al., 2014).
- Sistema cardiovascular: Mejora la función endotelial, un marcador clave de la salud vascular, y podría reducir el riesgo de eventos cardiovasculares en personas con síndrome metabólico (Panahi et al., 2017).
- Absorción mejorada: La biodisponibilidad de la curcumina es baja, pero puede mejorar notablemente al combinarse con piperina (compuesto activo de la pimienta negra), aumentando su absorción hasta en un 2.000%. También es liposoluble, por lo que se recomienda tomarla con alimentos grasos o suplementos de omega-3.
Conclusión
Tanto el jengibre como la cúrcuma destacan por su potente acción antiinflamatoria, antioxidante y reguladora de procesos fisiológicos clave. Aunque no sustituyen a los medicamentos, su uso habitual como parte de una alimentación saludable o bajo supervisión profesional puede contribuir a la prevención y mejora de múltiples afecciones, desde trastornos digestivos y metabólicos hasta enfermedades neurodegenerativas o cardiovasculares. Eso sí, es importante considerar posibles interacciones farmacológicas y consultar siempre con un profesional sanitario antes de iniciar suplementación en dosis terapéuticas.
Referencias
- Bartels, E. M., et al. (2015). Efficacy and safety of ginger in osteoarthritis patients: A meta-analysis of randomized placebo-controlled trials. Osteoarthritis and Cartilage, 23(1), 13–21.
- Chandran, B., & Goel, A. (2012). A randomized, pilot study to assess the efficacy and safety of curcumin in patients with active rheumatoid arthritis. Phytotherapy Research, 26(11), 1719–1725.
- Jurenka, J. S. (2009). Anti-inflammatory properties of curcumin, a major constituent of Curcuma longa: A review of preclinical and clinical research. Alternative Medicine Review, 14(2), 141–153.
- Mahluji, S., et al. (2013). Effects of ginger on lipid profiles and markers of oxidative stress in patients with type 2 diabetes: A randomized clinical trial. International Journal of Food Sciences and Nutrition, 64(6), 682–686.
- Ozgoli, G., Goli, M., & Moattar, F. (2009). Comparison of effects of ginger, mefenamic acid, and ibuprofen on pain in women with primary dysmenorrhea. Journal of Alternative and Complementary Medicine, 15(2), 129–132.
- Panahi, Y., et al. (2017). Curcuminoids modify lipid profile in type 2 diabetes mellitus: A randomized controlled trial. Complementary Therapies in Medicine, 33, 1–5.
- Park, M., et al. (2008). Antibacterial activity of [10]-gingerol and [12]-gingerol isolated from ginger rhizome against periodontal bacteria. Phytotherapy Research, 22(11), 1446–1449.
- Rahmani, A. H., et al. (2018). Curcumin: A potential candidate in prevention of cancer via modulation of molecular pathways. BioMed Research International, 2018, 7611849.
- Sanmukhani, J., et al. (2014). Efficacy and safety of curcumin in major depressive disorder: A randomized controlled trial. Phytotherapy Research, 28(4), 579–585.
- Shidfar, F., et al. (2015). The effect of ginger on fasting blood sugar, hemoglobin A1c, apolipoprotein B and apolipoprotein A-I in type 2 diabetic patients. International Journal of Food Sciences and Nutrition, 66(3), 289–294.
- Viljoen, E., et al. (2014). A systematic review and meta-analysis of the effect and safety of ginger in the treatment of pregnancy-associated nausea and vomiting. Nutrition Journal, 13(1), 20.
- Wattanathorn, J., et al. (2011). Zingiber officinale improves cognitive function of the middle-aged healthy women. Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine, 2011, 543216.
- Wu, K. L., et al. (2008). Effect of ginger on gastric motility and symptoms of functional dyspepsia. World Journal of Gastroenterology, 14(28), 4530–4534.
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